
La luz crepuscular matutina, iluminaba su cara.
La irisación de sus ojos, me deslumbró
un instante, y la perfecta silueta de su cuerpo,
me hizo pensar que soñaba.
me hizo pensar que soñaba.
Juntos avanzamos a través de las montañas;
cruzamos enormes ríos de agua plateada,
reposamos sobre riberas mágicas
y correteamos en las praderas áureas.
Me sentía hechizado, mientras ella me quería.
cruzamos enormes ríos de agua plateada,
reposamos sobre riberas mágicas
y correteamos en las praderas áureas.
Me sentía hechizado, mientras ella me quería.
Encerrado en sus pupilas,
a otros mundos me transportaba.
Recorrimos tierras de castillos y hadas,
donde se para el tiempo, y no llega la mirada.
Su cuerpo era como un volcán encendido,
y yo me sumergía en el ardor de su lava.
Mis ojos se cerraban, mientras ella me abría
los caminos anhelados.
a otros mundos me transportaba.
Recorrimos tierras de castillos y hadas,
donde se para el tiempo, y no llega la mirada.
Su cuerpo era como un volcán encendido,
y yo me sumergía en el ardor de su lava.
Mis ojos se cerraban, mientras ella me abría
los caminos anhelados.
Sólo deseaba, que mi sueño no acabara.
Y me reía de los estúpidos humanos,
que viven sin vivir, y se esconden de sí mismos
por no percibir que son simples mortales,
que luchan por controlar sus instintos.
Y me reía de los estúpidos humanos,
que viven sin vivir, y se esconden de sí mismos
por no percibir que son simples mortales,
que luchan por controlar sus instintos.
Pronto ella se hartó de mis limitaciones humanas,
y me rechazó como quien desprecia un juguete inservible.
Apagó su luz, me dejó en las tinieblas,
y he vuelto a mi mundo.
y me rechazó como quien desprecia un juguete inservible.
Apagó su luz, me dejó en las tinieblas,
y he vuelto a mi mundo.
Hoy, soy otro más de los estúpidos humanos,
y vivo sin vivir, ocultándome de mí mismo,
para no recordar sus ojos ni su cara;
para no recordar lo felices que fuimos.
Juntos avanzamos, a través de las montañas;
cruzamos enormes ríos de agua plateada,
reposamos sobre riberas mágicas
y correteamos en las praderas áureas...
y vivo sin vivir, ocultándome de mí mismo,
para no recordar sus ojos ni su cara;
para no recordar lo felices que fuimos.
Juntos avanzamos, a través de las montañas;
cruzamos enormes ríos de agua plateada,
reposamos sobre riberas mágicas
y correteamos en las praderas áureas...
6 comentarios:
ES difícil que los amores sean eternos y un amor como el que describes, sobre todo una amada como la tuya...
Buenas, excelentes palabras para cantar un amor que se recuerda.
Gracias amiga Trasdeza, por tus palabras. Los amores imposibles no se olvidan nunca. Un abrazo.
Letras de ensueño para enaltecer el recuerdo de ese amor, amigo Gregorio. Excelentes imágenes para recrearlo. Siempre es un gusto pasar por acá. Un abrazo.
Gracias, amigo Dante. El placer es mío al ver que sigues visitando este rincón donde dejo mis sentires, (palabra muy usada por nuestra amiga Sonia) para compartirlos.
Un abrazo.
Hay sueños, de los que no debíamos despertar nunca, verdad?
Este es un sueño maravilloso, muy bien descrito y plasmado con un gozo que se palpa. Ojalá vuelvas a encontrarla y podáis correr por esas praderas áureas, eso traerá consigo otro texto tan bonito como este.
Un placer leerte amigo.
Un abrazo.
Muchas gracias, balteu, por tu visita y tus palabras. Un placer recibirte en este rinconcito.
Un abrazo.
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