El hombre dormita recostado sobre el tronco de un árbol. Intenta atrapar la paz del sueño. Quiere sumergirse en el sosiego y eludir los ecos del recuerdo grabados en su mente. Sostiene en una mano un tetrabrik con vino, y en la otra un trozo de pan. A su lado, una mochila mugrienta que contiene sus escasas pertenencias.lunes, 15 de septiembre de 2008
LOS VENCIDOS
El hombre dormita recostado sobre el tronco de un árbol. Intenta atrapar la paz del sueño. Quiere sumergirse en el sosiego y eludir los ecos del recuerdo grabados en su mente. Sostiene en una mano un tetrabrik con vino, y en la otra un trozo de pan. A su lado, una mochila mugrienta que contiene sus escasas pertenencias.viernes, 12 de septiembre de 2008
LABERINTO EN EL TIEMPO
De la noche eterna surgió claridad,apareció casual la primera vida,
cataratas de agua, fuego y tempestad,
rompieron todo, existencia perdida.
El hielo acopiado exhibió su presencia,
los ríos buscaron su cauce, o su abismo,
la Tierra buscando su forma en el sismo,
el hombre todavía falto de conciencia.
Pirámides que persisten todavía,
faraones buscando el edén perdido,
griegos acaparando sabiduría,
Alejandro conquistando, pervertido.
Romanos imponiendo asaltos y penas.
Cleopatra muriendo de amor y de celo,
Jesús ya cansado marchándose al cielo;
Luchas muy sangrientas, dioses, y condenas.
Galileo muerto por el movimiento.
Leonardo engrandeciendo la belleza.
Señores, reyes, ávidos de grandeza,
pudientes arrasando antiguos cimientos.
Cayó el muro, y acabó la guerra fría,
y ya se abrió una puerta cerrada al mundo.
Acabó el siglo veinte, en un segundo;
sin pensadores, murió la ideología.
La larga historia siguió su acontecer,
muchísimos años de noche y de día.
Miles cosas tuvieron que suceder,
para posar tu mirada, en la mía.
martes, 9 de septiembre de 2008
NO TE OLVIDO

Toqué tu dócil frente de amarillo pajizo,
vi tu cuerpo lívido tan frágil, fugitivo,
que sentí con más fuerza tu adiós definitivo;
el mundo en mi cabeza en trozos se deshizo.
Qué triste aquella tarde amarga que no olvido,
se apagó toda tu voz con un simple suspiro,
tu mirada quedó fija esperando el retiro
suplicando un milagro que no fue concedido.
El fin inexorable llegó sin percibirlo,
te acompañé muy triste a tu final destino
y te puse una rosa de pétalos rojizos.
La coloqué en la tumba y traté de asumirlo,
¡pero me costó tanto, continuar el camino!
Me acosan los recuerdos, me sumen en hechizos.

